Desterrados al valle de las sombras

La construcción de este fotoensayo comenzó hace nueve años, en primera instancia, como una mirada a un país donde la tierra es generosa y tiene la extensión geográfica suficiente para brindar sustento y espacio decoroso a cada familia hondureña. La población hondureña resiste las embestidas directas del sistema que los vuelve inmigrantes dentro de su propia nación. Según la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) en 2015 alrededor de 41,000 hogares, más de 174,000 personas fueron desplazadas internamente en 20 de los 298 municipios del país entre 2004 y 2014; lo que equivale al 4% del total estimado de hogares en dichos municipios. Los desplazados internos son más vulnerables que aquellos que cruzan las fronteras, dado que para preservar la vida se ven obligados a satisfacer a grupos criminales que dominan los barrios hondureños o, en otros casos, el ansia de poder del consorcio extranjero o nacional; del terrateniente o funcionario público.

Brayan Enamorado, de 11 años, años observa un pelotón de policías antimotines que esperaban la orden para desalojar unas 200 familias de un predio denominado Rancho El Coco en San Pedro Sula, al norte de la capital, en donde él vive con sus padres y una hermana de tres años. La propiedad de dicho terreo es reclamada por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

© Delmer Membreño Fotografía / Móvil (504) 8941-1448 - dmembreno2@gmail.com

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